
Hoy, cuando ya no había niños, he ido a la biblioteca para dejar en un estante este libro. Se trata una colección de poemas reunidos por Lara Moreno(www.nairobi1976.blogspot.com). Me he sentado en una de esas sillas verdes tan feas, he levantado una cortina y, antes de anclarlo allí a la espera de dos ojos escolares, he buscado unos versos que casi me sé de memoria:
"Algunas tardes subo
a esta vieja azotea de cordeles con ropa,
de caliche y verdín, sur detenido..."
David J. Calzado
Yo no sé si sur detenido quiere decir viento del sur o sur geógrafico o anatómico, pero lo cierto es que hoy sopla del sur y arde, y la azotea es una piedra volcánica adonde no apetece subir; y también es cierto que esa actitud plácida de sólo algunas tardes, sólo, ver las cosas normales de otro modo, esa actitud... Cuando yo escribo, aunque lo haga en un sótano o en una burbuja, en realidad subo a una azotea, me rodeo de cosas normales y compruebo si el sur se detuvo o no. Para decir lo que dicen estos tres versos, tan sencillos y suaves, yo habría necesitado ocho cuartillas de vaguedades, y aun así no creo que las hubiera terminado de decir de veras.
Luego leo:
"Explotar por fin
manchar todo lo que puedas
deshacerte en los mapas
comprender por qué has vuelto
arrancarte la camisa
a pecho descubierto
enfrentarte a tu vida
no compararte con nada ni con nadie
inventarte a ti mismo
con cada viaje
comprar el pan
recoger pequeñas piedras
revisar cada día el estado de las penas
y las alegrías."
Roberto Terán
Me pregunto si esas piedras pequeñas son para hacer puntería contra algo o para construir un sendero en el jardín.
Con la sencillez y la precisión del uno y del otro, se me quedaron largos los folios en los que ahora ando, y ahora y aquí todo lo mío me suena a tonturas y distracciones infantiles.
El año que viene les diré a los bachilleres que saquen este libro del estante y busquen sus poemas favoritos y los marquen con un lápiz.
La gente no se lo cree, pero resulta que los bachilleres leen muchísimos poemas, y cuando les dices que busquen alguno que les guste normalmente suelen elegir los buenos, aunque no sepan decir por qué buenos ni por qué les gustan.
Es decir, exactamente lo que a mí me pasa.



