miércoles, septiembre 03, 2008

Ya el sintagma amenaza al doblar el mes, y los morfemas y la homonimia, nimio humano.
Y el resto de la mierda gramatical.
Y la sílaba tónica.

Y la átona.

Pero tal vez este año también pueda birlarles cinco minutos y con voz rebajada leerles:

Mujer con alcuza

"¿Adónde va esa mujer,
arrastrándose por la acera,
ahora que ya es casi de noche,
con la alcuza en la mano?

Acercaos: no nos ve.
Yo no sé qué es más gris,
si el acero frío de sus ojos,
si el gris desvaído de ese chal
con el que se envuelve el cuello y la cabeza,
o si el paisaje desolado de su alma.

Va despacio, arrastrando los pies,
desgastando suela, desgastando losa,
pero llevada por un terror
oscuro,
por una voluntad de esquivar algo horrible.

Sí, estamos equivocados.
Esta mujer no avanza por la acera de esta ciudad,
esta mujer va por un campo yerto,
entre zanjas abiertas, zanjas antiguas,
zanjas recientes, y tristes caballones,
de humana dimensión,
de tierra removida,
de tierra que ya no cabe en el hoyo de donde se sacó,
entre abismales pozos sombríos,
y turbias simas súbitas, l
lenas de barro y agua fangosa
y sudarios harapientos del color de la desesperanza.

Oh sí, la conozco.
Esta mujer yo la conozco:
ha venido en un tren, en un tren muy largo;
ha viajado durante muchos días
y durante muchas noches:
unas veces nevaba y hacía mucho frío,
otras veces lucía el sol y sacudía el viento arbustos juveniles
en los campos en donde incesantemente estallan extrañas flores encendidas.
Y ella ha viajado y ha viajado,
mareada por el ruido de la conversación,
por el traqueteo de las ruedas y por el humo..."

Dámaso Alonso

Y sigue.
Lo que no sabré hacer, tampoco este año, es decirles nada de este poema, nada, explicarles por qué me entristece tanto, porqué me escurro en el fluido del verso de Dámaso, y me escapo y me pierdo y no sé mucho, tampoco este año tendré nada qué decir cuando...

7 comentarios:

Sara dijo...

A mí casi todos los poemas, por bonitos que sean, me producen una gran tristeza...

Tal vez debiera llamarlo más bien melancolía, no lo sé.

El caso es que yo también creo conocer a esa mujer, me recuerda mucho a alguien, no lo sé, tal vez este equivocada.

Me alegra el haber llegado, no sé muy bien como a este lugar, creo que le hare un hueco en mi pequeña casa, le invito a conocerla si en el algún momento le apetece...

Un abrazo.

Pablo Gutiérrez dijo...

También los hay alocados y divertidos como

"No sé, me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
[...]
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando."

... de Girondo.
Bienvenida, ya mismo me siento en lo tuyo a tomar el fresco.

besos

Guillermo Díaz Ceballos. dijo...

y no tendrás que darles un porqué pues serán ellos quienes te miren y te digan: "me encanta y no puedo decirte nada sobre él, pero gracias por leérnoslo"

Un saludo, profesor.

NáN dijo...

Roba 5 minutos y léelo. Después, que salga el sol por Antequera.

Uno solo, uno solo que le suene a algo, ya es bastante.

Lara dijo...

Incluso que te suene a ti, que tú. Porque tu cara sí les dirá algo.

Miguel Marqués dijo...

Pínchaselo en medio de la frente, leyendo "desolado" con voz impostada aunque te pese. O algo así que se me ocurre.

Y a alguno le sonará. Y algunas querrán garabatearte, de inmediato, alguna cancioncilla en la panza de la tabla. Come on, qué aventura! Ánimo!

pablo dijo...

Sí, si a uno solo, sólo a uno se le cuela por un agujerito del piercing, la hazaña es grande. Y lo cierto es que os sorprenderían (seguro) las cosas que suceden a veces allí dentro, y me refiero a ciertas cosas mágicas, como por ejemplo a ese profundo conocimiento incomprensible que hace que, sin entender mucho, comprendan que delante de ellos tienen un pedazo de algo valioso, como en una excavación arqueológica donde uno encontrara algo extraño y dijera "no tengo ni idea de para que sirve, pero es hermoso." Más o menos. Los libros ya tiemblan.