lunes, abril 27, 2009

Sólo es para el que conoce esta playa, para el que tomó el sol sobre esa arena, se deslizó sobre una derecha suave en verano, vio jugar a los críos en el rizo y otras cosas bucólicas.



Quien lo conoce sabe que esos acantilados tienen más de veinte metros de caída. Y la espuma trepa por ellos como si fueran un escaloncito.
Seguro que tendría una glosa filosófico-poética toda esta furia.
Pero aún estoy embobado y aterrado viéndole los dientes al océano.
Me marcho allá dentro de unos días. Confío en que me trate mejor que a la roca. Que el sol me tueste la nariz y las olas me aplasten los hombros. Pero sólo una pizca.

1 comentario:

MAO dijo...

DIOSSSSSSSSSSS!
INCREIBLE, QUE FUERZA, QUE BRUTALIDAD, QUE EROSIÓN, QUE BONITO, QUE ENFADO TENÍA NEPTUNO. NO SOMOS NADA ANTE LA FUERZA DE LA NATURALEZA.
NO ME EXTRAÑA QUE CADA AÑO CAMBIEN LOS FONDOS, LA ARENA DE LA PLAYA Y LOS PROPIOS ACANTILADOS.
SUERTE ESTE FINDE Y ESPERO VERLO PRONTO!