jueves, junio 18, 2009

Piqué en Mark Strand a través de Lara (Sólo una canción, en la edición de Pretextos, tan cuidada). Ahora me refugio del sofoco de estos días en poemas suaves y tristes como éste. Leo muy despacio, sólo un par de poemas cada día. No quiero que se acaben tan pronto.


"Hicimos aquellos que deseamos.
Hemos descartado sueños, prefiriendo la dura tarea
de apoyarnos el uno al otro, y hemos acogido al dolor
y llamado ruina al hábito imposible de romper.

Y ahora estamos aquí.
La comida está lista y no podemos comer.
La carne descansa en la blanca laguna del su plato.
El vino espera.

Llegar a esto
tiene sus compensaciones: nada es prometido, nada
nos es arrebatado. No tenemos corazón ni gracia salvadora.
No hay lugar adonde ir, no hay razón para quedarnos."

5 comentarios:

Lara dijo...

uf, ése era uno de los que pensaba poner en algún momento


pero es taaaaaaaaaan tan

que siempre cambio de opinión

gracias por traerlo tú

Anónimo dijo...

Enhorabuena por la tormenta, Pablo. Que siga soplando.

Willy

NáN dijo...

Ay, ahora tendré que ir leyendo hacia abajo porque he visto que hay mucho interesante. No estuve, pero te doy la palmada (¿qué digo palmada? ¡Viriles palmetones!) ahora.

Pablo Gutiérrez dijo...

Gracias, gracias (últimamente digo eso a cada momento, debe de ser buena señal), las palmadas recibidas en pleno centro de mis quemaduras (está tan fuerte el sol este año). Abrazos suaves, mejor.

Aroa dijo...

A mí también me lo contagió Lara. Y, desde entonces, piqué irremediablemente.
Un abrazo,
Aroa