viernes, julio 17, 2015

Ahora que Los libros repentinos ya casi son libros extintos, me trago el pudor y abro esta ventana donde me dejaron hablar sobre ellos, largo. La escultura que flotaba sobre mi cabeza parecía una broma freudiana, mis pensamientos como en un cómic con un globo en forma de nube.


4 comentarios:

Blumm dijo...

«tirar de la lazada
que ata el ramo de flores
y que las flores caigan a tus pies.»

Enhorabuena por la entrevista, Pablo. Pensé al final que ibas a revelar que solo tenías miedo a los tiburones que se esconden entre las olas cuando surfeas. Pero vero que a ni eso temes.

Y de lo otro, aprovecho esta casilla.
Denomino completo el juego: Opus Dei. Las razón es sencilla. Estuve trabajando dos años en Huelva, Aljaraque, Entrepinos y cuando conoces, comprendes. Ya está. Es un asunto sin importancia pero quería dejarlo por escrito y de manera pública aquí. No me avergüenzo tampoco de nada. Y no, no soy del Opus Dei, Pablo.

Espero próxima novela tuya, claro que sí; sobre todo, y no te miento, por tu estilo; que turba, perturba, deslumbra y alucina. La temática es otro cantar, pero qué le vamos a hacer...

Repito: ¡enhorabuena por la entrevista!



Pablo Gutiérrez dijo...

Un abrazo, lector atento.

P

Anónimo dijo...

Leí tu libro en verano. Lo guardé hasta entonces para que nada pudiera interrumpirme. Lo leí a bocados, o a mordiscos, como leo todos tus libros, cerrando el libro muy rápido cuando tus palabras me ahogan. Trato de reflexionar sobre lo que cuentas, tan directo, tan certero, tan duro y tan poético. Creo que jamás se me va a olvidar, aunque no es verdad porque inmediatamente vuelvo a abrir el libro y la nueva página me vuelve a ahogar.
Al terminar el libro me quedo como noqueada, busco en la web una crítica del libro, otra, una entrevista, tu blog, información sobre el Patronato de Casas Baratas, para que me confirmen entre todos que he entendido tus mensajes. Parecía que hablabas de mi pueblo y de mis vecinos de infancia, pero no.
Y encuentro esta entrevista tan buena. Gracias por recomendarla.

Muchas gracias por tus libros. Hasta la vista

Pablo Gutiérrez dijo...

No sé qué decir, salvo que muchas gracias por venir y por leer. Y sí, esas cosas existieron las casas baratas y las que no eran. Y perduran. Abrazos.