viernes, mayo 08, 2015

Todo lo que yo no sabía: al azar (también yo), tropiezo con el Índex del Opus Dei, una guía bibliográfica de recensiones sobre novelas y otros textos. La justificación aparece en un documento interno de la Obra:

"Por las exigencias de la propia vocación, muchos fieles de la Prelatura han de leer libros y publicaciones en relación con su trabajo profesional, y con los distintos aspectos de la formación doctrinal y cultural, o, en fin, como distracción en momentos o temporadas de descanso. Su prudencia les lleva a solicitar el oportuno asesoramiento, cuando esas lecturas se refieren de alguna manera a la fe o a las costumbres, con el fin de tener la seguridad de que el fruto no será negativo. En materia de tanta trascendencia, uno no se puede fiar del propio criterio."


Boquiabierto, no puedo dejar de leer las valoraciones doctrinales de mis novelas de referencia, las que integran Los libros repentinos. Algún ejemplo:


-Sobre San Manuel Bueno, mártir: "hay varios motivos que hacen rechazable esta novela. La fe es presentada como algo irracional (opuesto a la razón). Ante esta supuesta oposición, no se plantea mejor salida que la de dejar de luchar por averiguar las causas últimas que hacen ver tal oposición. Don Manuel Bueno y todos los “manuelbuenos" se escudan, se justifican, tras la afirmación de que no es posible creer. Y se tranquiliza la conciencia con una fe parcial: creer “todo” lo que no se opone a su razón.


-Sobre Luces de bohemia: "en la escena décima, los personajes de Valle utilizan un lenguaje descaradamente obsceno, a tono con el ambiente y hechos que se describen. Queda claro que para el autor no existe una norma ética a la que los hombres deben ajustar su conducta."


-Sobre Historia de una escalera: "los críticos politizantes la valorarán como una pieza que muestra el insoslayable compromiso con la realidad inmediata, bien entendido que realidad para ellos es solamente lo político-social de una sola tendencia. Dirán que es una lúcida y apasionada búsqueda de la verdad, bien entendido también que verdad es en ellos la inmediatez política de su tendencia. Dirán que consigue remover las conciencias frente a la evasión lírica y el tremendismo ideológico, bien entendido que evasión lírica significa belleza en su más profundo sentido y que por tremendismo ideológico se debe entender, según ellos, la moral natural y la religión católica con sus verdades de fe y su trascendencia."


-Sobre El árbol de la ciencia: "A pesar del aparente criticismo sabihondo y abarcador de Baroja, no es posible decir que éste es portador de un cuerpo de doctrina coherente y propio. Baroja, en su aparente profundidad —como casi todo el 98— es sólo un contestador a ultranza de todo. El posible dominio del lenguaje y del estilo narrativo ya es otro asunto."



Fabuloso. Podría pasar media vida leyendo estas reseñas. 





4 comentarios:

Blumm dijo...

Hola, Pablo:
¿Has tenido relación con el Opus Dei alguna vez? Ese «(también yo)» me despista. Esos documentos son «privados», o eso tenía entendido...
Visto bien, desde la altura, no pasa nada porque se refieran a las novelas que Reme lee. Si no eres del Opus Dei, si no eres cristiano, si no cultivas el espíritu no te has de preocupar por ello, créeme. ¿Por qué te preocupan?
Esta tarde terminé de leer tu novela. Sería perfecta sin la carga ideológica que porta. Perfecta no, ¡óptima!
Habrá reseña.
Un saludo.

Manuel dijo...

Hay otras reseñas bibliográficas del Opus muy curiosas e interesantes. Durante un tiempo estuve trabajando en una librería que pertenece a una cadena nacional cuyo dueño es el Opus. Aparentemente la librería no tenía ninguna referencia al Opus pero el primer viernes que estuve trabajando allí nos reúnen a todos los trabajadores antes de abrir para que escucharamos una audio-conferencia desde la central en Madrid. En la audio-conferencia nos informaron de las últimas novedades/premios editoriales y si debían de exponerse al público dependiendo de su valor moral y religioso. Luego descubrí que se mandaban "informes" a petición de la librería o de clientes para que desde la central se enviasen información sobre los libros consultados. La mayoría de los trabajadores no perteneciamos a la obra y se convirtió en una rutina pedir informes sobre nuestros libros favoritos por lo que descubrimos que , para el Opus, debíamos de ser unas personas de lo peor y solo por leer a Unamuno, Ursula K. Leguin o Tabucci.

Pablo dijo...

Supongo que sería en las de san pablo, cuyos escaparates son la doctrina de la fe. Gracias por el relato!

Manuel dijo...

No fue en San Pablo. San Pablo no guarda las apariencias, es mas que evidente su afán evangelizador. Fue en la Librería Tarsis del grupo Troa.