lunes, junio 01, 2015

En un arrebato de autocompasión que no debo perdonarme, hablé hace un tiempo de la desolación de escribir sin tasa, esperar la llegada del libro, recibirlo, tomarlo y comprobar que no pasa nada. La novela surge y desaparece en un periodo de breve convalecencia. Sostienes la cuerda de un extremo y no sientes ninguna tensión desde el otro, la cuerda cae inerte a tus pies, la novela ha terminado, tanto para esto. Ya sé que es la herida de la vanidad; a ratos, también a mí me ocurre.
Pero de improviso la cuerda comenzó a vibrar durante este fin de semana, se movía como una serpiente, los lectores aparecieron, singulares y entusiastas con sus libros a cuestas, buscando un fetiche o una sonrisa y dos minutos de conversación con un desconocido. Y yo sentí agradecimiento y entusiasmo hacia aquellos lectores que cargaban con una bolsa de libros, la primera edición de Rosas, restos de alas, los cuentos, Lecu, Magui, Marco, Reme y los demás. Porque todo parecía nuevo y distinto, como el verano y la playa sin huella.


5 comentarios:

Ehrengard dijo...

Sólo quería comentarte que al otro lado de la novela sí hay algo y sí hay alguien, tanto esfuerzo perdura. Es ingrata la tarea de escritor -no digamos ya la de profesor- cuando uno se plantea los paraqués y paraquién. Te digo que desde este lado, desde la lectura intensa que me proporcionan tus novelas, veo claro que esos textos me remueven, me agitan e incluso cambian de algún modo mi manera de mirar las cosas. Y eso es impagable, ese diálogo que establecemos con otra conciencia, con otro pensamiento que sabe hurgar en las cosas como uno solo no sería capaz de hacerlo. Te digo esto sorteando el pudor que me provoca el halago, sólo para contribuir, como los lectores que se te acercan en la feria del libro, a que la soledad de la escritura no lo sea tanto. Y para confirmar que sí, que la escritura perdura y cambia muchas conciencias y que merece la pena. Gracias.

Pablo Gutiérrez dijo...

Me sigue pareciendo tan extraño que uno escriba una cosa, por ejemplo una novela, y alguien a quien no conoces de nada lea eso que has escrito, y comparta algo del entusiasmo, del sentido. Muchas gracias, lector.

Eva Sagrario LLosa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eva Sagrario LLosa dijo...
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Eva Sagrario LLosa dijo...

Querido : A veces pienso que piensas que no se te capta.Y llegas hasta la médula.
Si encontrara un resto de hoja ( o de ala) reconocería tu sello al instante.ESTILO lo llaman,eso si,en mayúsculas y con diéresis ;)