jueves, abril 10, 2008

El mar es fango. Un temporal del suroeste lo ha aplastado con ganas contra la orilla. Error: no hay orilla, se la comió esta noche de dos dentelladas. Todo es espuma y lodo, mierda.
Hago mil fotos. Fotos de los brazos rompiendo contra el dique, de la roca machacada, de la espuma que cubre los bancales como un tejido.
Seguirá fuerte hasta el viernes, y al día siguiente -yo ya sé eso- amanecerá blanco y desierto, con una larga bajamar que contendrá toda esta energía, y la tarima azul se llenará de pliegues suaves y cóncavos que llegarán desde muy lejos y comenzarán a romper detrás de la plataforma para converger lentos y densos en la orilla.

Yo estaré allí, muy temprano. Habré madrugado, habré desayunado con calma, la habré dejado a ella aún dormida en la cama, estaré limpio y descansado, conduciré despacio hasta el carril de tierra, y pasaré los juncos y las hortechuelas y los caños sucios y, detrás, el verdemundo.

Hoy el mar es fango. Fango y turba que trajo, de pronto, un objeto extraño.


11 comentarios:

Shakadal dijo...

See Please Here

Miguel Marqués dijo...

¡Bing! Clavado como una tabla de las cortas, esperando. :D

Mar dijo...

También he pensado en el frío, en la arena, y en la crudeza de buscar territorios borrados.


Ha habido un temporal.
Histórico, dicen los viejos del lugar.
Ha dejado al descubierto costillares romos
laureles sin hojas de hace siglos
orlados en la distancia por los refinados bastardos
de blandos tejidos durmiendo milenarios fermentos.

El mar inmisericorde, marea va marea viene, ajeno, los ha vuelto a cubrir piadosamente bajo toneladas de arena.


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Benditos temporales si ayudan a llegar al fondo de heridas mal cicatrizadas y dejan estos restos en las playas.
¡Enhorabuena!

Pablo dijo...

... hace poco, y esto no es literatura, cerca de aquí un temporal desenterró las horquillas de un galeón que había naufragado hacía tres siglos en una playa que ahora, en verano, está llena de tontísimas sombrillas.
¡Gracias!

Pablo dijo...

... por cierto, son preciosos todos tus links, arriba el hipertexto.

Lara dijo...

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

NáN dijo...

El mar es lo que tiene, hermosos pecios. Lo mejor de la civilización acaba por volver, dejado por las aguas.

Pablo, ¿no podrías poner un título, en el que hacer clic se abrieran los comentarios? Lo digo porque solo los puedo ver en la pequeña cajita que se abre para hacer comentarios, y la parte de la derecha de los links de MAR queda oculta.

Un abrazo

Pablo dijo...

Ay, Nán, me hago un lío con estas cosas, sé que algo falla, a ver si.
Abrazos

Luna dijo...

Apenas empiezo a leerte y me siento identificada con tus palabras

AROA dijo...

Pablo, me llega a Madrid el ruido de esas olas suyas sureñas pasando por su amiga Lara.
¿tiene un libro?
dónde encontrarlo, le preguntaré a ella
porque siempre leo aquí
y me gusta mucho
muchísimo
entre sus palabras
algunas de las que más me han conmovido de todo lo encontrado en este espacio.

enhorabuena entonces

el 'usted' es escondite de un comentario de alguien ajeno, jeje

Pablo dijo...

Aroa, Luna, parece de cuento escribiros y deciros Aroa y Luna. Sí, ya salió, acabó el naufragio y tomó pastas blancas y un círculo en el medio, con dos sombras (una que se escapa, otro que no quiere). Se llama "Rosas, restos de alas", y lo publicó La Fábrica en la colección Blow Up.
¿Encontrarlo? Creo que en Madrid es fácil en muchos sitios, sobre todo en la librería de la editorial La Fábrica.
En nada, dos o tres días, haremos, además, la presentación en Madrid. Arriba iré diciendo cosas.
Qué bueno, qué bueno que varéis aquí.