lunes, mayo 05, 2008

Hoy: un metro tocado por el viento sur, bacheado como un camino de tierra pero abierto y rápido hasta la piedra que corta los pies.
Mayo: sé que esto termina, tal vez la última sesión de la temporada, se acaba. Pero ya los tiralíneas de Portugal hacen fila, aguardan bien formados y con agua de colonia detrás de las orejas.
Me asomo al final de junio y ya veo una casita en un valle, mi casita en el valle, célula reproductora: los libros, el amor pegajoso, el rompiente verde a diez minutos, el tiempo, el tiempo elástico, cenar de madrugada.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ole ole ole

AROA dijo...

Pablo, de la primera a la última desnuda palabra, me ha gustado mucho tu libro. Enhorabuena. Se disfruta, se toca, se mastica, asombra.

Pablo dijo...

[ ... gracias ... ]

Pablo dijo...

... eres un sol... he vuelto a leer lo que dices en un rapto de vanidad, ay, cómo sientan de bien estas cosas.