viernes, septiembre 14, 2007

"Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y otro tanto ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso y multitudinario, y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.
Yo soy zoólogo, y el mono desnudo es un animal. Por consiguiente, éste es un tema adecuado para mi pluma, y me niego a seguir eludiendo su examen por el simple motivo de que algunas de sus normas de comportamiento son bastante complejas.
[...]
¿En qué otros seres predomina la desnudez? [...] Una rápida ojeada sobre la familia de mamíferos vivientes nos muestra que todos ellos permanecen aferrados a su capa velluda y protectora. [...] Circula una ingeniosa teoría que sostiene que, antes de convertirse en cazador, el mono salido de los bosques vivió durante un tiempo en las orillas de los océanos. Se conjetura que se trasladaría a las playas tropicales en busca de comida, y allí encontraría mariscos y otros animales en abundancia que constituirían un alimento más nutritivo que el de las llanuras. Durante este proceso, dicen, perdería su pelo, como otros mamíferos que volvieron al mar. Sólo en la cabeza, que emergía de la superficie del agua, lo conservó para protegerse de los rayos del sol. Más tarde, cuando sus herramientas se hubieron perfeccionado, debió de abandonar las playas y dirigirse a los espacios abiertos como un aprendiz de cazador. "
Adaptación libre de El mono desnudo. Un estudio del animal humano. Morris.

3 comentarios:

nán dijo...

Si perdimos el vello por comer marisco, nos merecemos lo de homo sapiens.
Tiene razón Mr. Morris.

(y además de comer marisco, ver el mar antes del apartamentazo que comenzó en los 70 y tanta gloria alcanzó con la ley Rato, "Tenemos Especulación Para Rato").

Qué bonita foto.

Lara dijo...

Días sin mirar esto, en la oficina y luego aquí, pero trabajando, con internet de nuevo roto (sólo arreglado a medias).

Pensaba: ¿habrá sido una alucinación?

Y no.

Aquí estamos. Y ahora tengo deberes, por lo que veo.

Tantísimos besos para ti.

pablo dijo...

También es Itacoatiara, uno de los días más hermosos.